Hoy miércoles, 13 de mayo, se celebra a Nuestra Señora de Fátima. Emulando aquel día de la aparición de la Virgen a los pastorcitos; os pedimos vuestras oraciones por las personas enfermas e impedidas, por los que ya están junto a Ella, y paz en el Mundo.
“Rezad el rosario todos los días para alcanzar la paz del mundo y el fin de la guerra”...

El próximo miércoles, 13 de mayo, a las 08:00 horas (ocho de la mañana), tendrá lugar el tradicional Rosario de la Aurora con la Virgen de Fátima, y a continuación la Eucaristía en la Parroquia de Ntra Sra de la Paz.

“Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer….” (Gálatas 4,4-5).
La Hermandad quiere en este primer Domingo de Mayo, felicitar a todas las madres, que como la Virgen María, nos dieron la vida; así mismo tener en nuestro recuerdo y oración de las que ya no se encuentran entre nosotros y disfrutan del banquete junto al Padre. Os deseamos un FELIZ DÍA DE LA MADRE.
Que Dios os bendiga siempre y os dé salud.

El sábado, día 9 de mayo, en la Parroquia de Ntra Sra de la Paz, a las 20:00 horas (ocho de la tarde).

Hoy, 3 de mayo, se conmemora la fiesta de “La Santa Cruz”, instituida en el Siglo IV. Esta tradición popular tiene sus orígenes muy antiguos en Jerusalén.
Se dice que por dicho Siglo, el pagano Constantino tenía que enfrentar una terrible batalla contra el perseguidor Majencio. La noche anterior al suceso tuvo un sueño en la que vio una cruz luminosa en los aires y escuchó una voz que le dijo: “Con este signo vencerás“. Al empezar la batalla mandó colocar la cruz en varias banderas de los batallones y exclamó: “Confío en Cristo en quien cree mi madre Elena“.
La victoria fue total, Constantino llegó a ser emperador y dio libertad a los cristianos. Santa Elena, madre del emperador, pidió permiso a su hijo y fue a Jerusalén a buscar la Santa Cruz en la que Cristo murió. Después de muchas excavaciones encontró tres cruces y no sabían cómo distinguir cuál era de Jesús.
Es así que llevaron a una mujer agonizante, quien al tocar la primera cruz se agravó más con su enfermedad. En la segunda cruz, la enferma se mantuvo igual, pero al tocar el tercer madero, recuperó la salud.
Oh, Dios, que, al recordar hoy
el descubrimiento de la
verdadera cruz, renovaste los
milagros de tu pasión,
concédenos que por el valor de
aquel sagrado leño de vida
alcancemos eficaz socorro y
ayuda del cielo para la vida
eterna. Por nuestro Señor
Jesucristo, que contigo vive y
reina por los siglos de los siglos.
Amen.











