Hoy 10 de enero (el Domingo siguiente a la fiesta de la Epifanía), se celebra la Fiesta del Bautismo del Señor; en la misma finaliza el Tiempo de Navidad y comienza el Tiempo Ordinario.

Llegó el Mesías delante de él y pidió el bautismo. El Bautista exclamó: “Soy yo el que necesita ser bautizado por ti, ¿tú vienes a mí?” (Mt 3,14).

 

El día 6 de enero se celebra la Epifanía (manifestación) del Señor y en el Evangelio se nos presenta el pasaje de los tres Reyes Magos que llegan a ofrecer regalos al Niño Dios.

El Sagrado misterio de la Epifanía está referido en el Evangelio de San Mateo. Al llegar los Magos a Jerusalén, éstos preguntaron en la corte el paradero del "Rey de los judíos". Los maestros de la ley supieron informarles que el Mesías del Señor debía nacer en Belén, la pequeña ciudad natal de David; sin embargo fueron incapaces de ir a adorarlo junto con los extranjeros. Los magos, llegados al lugar donde estaban el niño con María su madre, ofrecieron oro, incienso y mirra, sustancias preciosas en las que la tradición ha querido ver el reconocimiento implícito de la realeza mesiánica de Cristo (oro), de su divinidad (incienso) y de su humanidad (mirra).

El próximo Domingo, 27 de diciembre, bajo el lema de "Los ancianos, tesoro de la Iglesia y la sociedad" se celebra la Jornada de la Sagrada Familia 2020. La Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida, ha editado los materiales para preparar esta Jornada.

Los obispos de la Subcomisión firman una nota en la que destacan que en la tradición de la Iglesia hay un bagaje de sabiduría que siempre ha sido la base de una cultura de cercanía a los ancianos, una disposición al acompañamiento afectuoso y solidario en la parte final de la vida. 

Con la mirada puesta en la pandemia del coronavirus, los obispos recuerdan a las numerosas víctimas, entre ellas, “ocupan un lugar privilegiado nuestros mayores”. De manera especial, señalan, “esmeremos nuestros cuidados por los ancianos que todavía están enfermos”. PINCHANDO sobre el cartel, puedes ver el material mencionado anteriormente. Fuente: Conferencia Episcopal Española.

PINCHANDO AQUÍ podéis leer la Carta Pastoral de nuestro Obispo D. Amadeo Rodríguez Magro, sobre la mencionada Jornada. Fuente: Diócesis de Jaén.

 

 

El día 1 de enero, la Iglesia inicia el calendario civil celebrando la Solemnidad de Santa María, Madre de Dios y la 54ª Jornada Mundial de la Paz. Para la celebración de esta Jornada, el Papa Francisco ha hecho público un mensaje con el título "La cultura del cuidado como camino de Paz".  PINCHANDO sobre la imagen podéis ver dicho mensaje. Fuente: web Vaticano.

En aquellos días salió un decreto del emperador Augusto, ordenando que se empadronase todo el Imperio. Este primer empadronamiento se hizo siendo Cirino gobernador de Siria. Y todos iban a empadronarse, cada cual a su ciudad. También José, por ser de la casa y familia de David subió desde la ciudad de Nazaret en Galilea, a la ciudad de David que se llama Belén en Judea. Para empadronarse con su esposa María, que estaba encinta. Y sucedió que, mientras estaban allí, le llegó a ella el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito. Lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada.

En aquella misma región, había unos pastores que pasaban la noche al aire libre, velando por turnos a su rebaño. De repente, un ángel del Señor se les presentó. La gloria del Señor los envolvió de claridad y se llenaron de gran temor. El ángel les dijo: «No temáis, os anuncio una buena noticia que será de gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor. Y aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre». De pronto, en torno al ángel, apareció una legión del ejército celestial, que alababa a Dios diciendo: «Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad».

La conmemoración de la llegada del Salvador no debe ser indiferente para nadie. Igual que los Magos de Oriente llegaron a Belén por un camino y volvieron por otro, nosotros estamos obligados a acoger a Cristo en nuestros corazones, en nuestros actos, en el rostro del prójimo, especialmente en el más necesitado.

Que María interceda, para que como ella hagamos realidad la casa de Jesús. Y como los pastores, vayamos a anunciar el Evangelio, para que también gocen de su alegría los hombres y mujeres de nuestro tiempo. Porque Dios está con nosotros.

¡¡¡FELIZ NATIVIDAD DEL SEÑOR!!!